Terrores nocturnos en niños y adultos: qué son y qué hacer
Qué son los terrores nocturnos, en qué se diferencian de las pesadillas, por qué no conviene despertar al niño y cuándo consultar al pediatra o médico.
Gritos en plena noche
Un terror nocturno es un episodio en el que la persona, casi siempre un niño, se sienta de golpe en la cama, grita, llora, suda o se agita como si estuviera aterrada, pero sigue dormida. Puede tener los ojos abiertos, el corazón acelerado y no reconocer a quien intenta calmarla. Para los padres suele ser muy angustiante; para el niño, en cambio, normalmente no queda ningún recuerdo a la mañana siguiente.
MedlinePlus explica que los terrores nocturnos suelen aparecer en el primer tercio de la noche, con frecuencia entre la medianoche y las 2 de la mañana, y que un episodio puede durar de 10 a 20 minutos.
Diferencia con las pesadillas
Aunque se confunden mucho, son experiencias distintas:
- Pesadilla: ocurre más bien de madrugada, en sueño REM. La persona despierta, recuerda el sueño y puede contarlo.
- Terror nocturno: ocurre al inicio de la noche, en sueño profundo. La persona no despierta del todo, no se deja consolar y casi nunca lo recuerda.
- Después de una pesadilla, el niño busca a sus papás; durante un terror nocturno, a veces ni siquiera los reconoce.
¿A qué edad son comunes?
Según MedlinePlus, son más frecuentes entre los 3 y los 7 años, y suelen disminuir después de los 10. El NHS los sitúa sobre todo entre los 3 y los 8 años. La mayoría de los niños los superan sin tratamiento. También son más comunes en familias donde alguien ha sido sonámbulo.
En adultos son poco frecuentes. Cuando aparecen, conviene revisar el estrés, el sueño insuficiente, el alcohol y posibles trastornos del sueño.
Qué hacer durante un episodio
El NHS recomienda mantener la calma y esperar a que el episodio pase. Intentar despertar al niño suele empeorar la confusión.
- No lo despiertes ni lo sacudas.
- No intentes detener sus movimientos, salvo que pueda lastimarse o lastimar a alguien.
- Quédate cerca y asegúrate de que no haya objetos peligrosos alrededor.
- Cuando se calme, acompáñalo de vuelta a dormir sin hacer preguntas.
- Al día siguiente no hace falta contarle lo que pasó si no lo recuerda; puede asustarlo sin necesidad.
Despertar programado
Si los terrores aparecen casi siempre a la misma hora, el NHS describe una técnica sencilla: despertar suavemente al niño unos 15 minutos antes de esa hora cada noche durante dos semanas. Esto puede interrumpir el patrón.
Dormir lo suficiente también es clave, porque el cansancio favorece el sueño profundo en el que ocurren. Un horario fijo para acostarse, una rutina tranquila y menos pantallas antes de dormir suelen ayudar. Si quieres calcular a qué hora acostar a tu hijo según la hora en que debe levantarse, prueba la calculadora de sueño.
Cuándo consultar
MedlinePlus aconseja contactar a un profesional si los episodios son frecuentes, si interrumpen el sueño de forma regular, si vienen acompañados de otros síntomas o si el niño se lastima o está a punto de hacerlo. El NHS añade dos señales: terrores nocturnos que continúan después de los 12 años o que empiezan después de los 5.
Los terrores nocturnos no son un castigo, una señal espiritual ni un «susto» que haya que curar con remedios. Son un fenómeno del sueño conocido y, en la mayoría de los casos, pasajero.
Fuentes y alcance
- MedlinePlus — Night terrors in children: describe edad, horario, duración, diferencia con las pesadillas y cuándo consultar.
- NHS — Night terrors and nightmares: explica qué hacer durante un episodio, el despertar programado y cuándo acudir al médico.
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